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<  Pagina de mensajes/Message board  ~  Reportaje de la cima #3 Kilimanjaro

ginethsoto
Publicado/Posted: Mar Nov 20, 2007 4:15 pm Responder citando
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San José, Costa Rica - Viernes 17 de Febrero del 2006

Tres cimas y soñando.



La tica Gineth Soto logró su tercera cima, el Kilimanjaro, en Africa

Luis F. Rojas

2/17/2006

La alpinista costarricense Gineth Soto sumó otra estrella a su lista de conquistas, en su afán de escalar las siete principales cimas del mundo.
Gineth, que subió el Aconcagua argentino y luego el Elbrus ruso, los puntos más altos de América y Europa, respectivamente, viajó a Africa para escalar el techo de ese continente, el Kilimanjaro.

El pasado 12 de enero Soto, en compañía de su esposo Mike, viajó a Tanzania, Africa, para escalar hasta los 5.895 metros del volcán más alto del mundo. “Como no es técnica, esta cima tiene fama de fácil, pero en realidad requiere un esfuerzo muy grande y poseer muy buena condición física; es una montaña de casi 6 mil metros de altura y posee todos los peligros como cualquier otra”.

Para Gineth, la primera desilusión se dio a la llegada, cuando se enteró que estaba cerrada la ruta Wester Breach, la más difícil y por donde pensaba subir ella. El motivo es porque en enero pasado tres escaladores americanos y uno de Tanzania perdieron la vida por ese lado, cuando se les vino una avalancha de rocas.

Soto se instaló en la comunidad de Chaga, ubicada en las faldas del Parque Nacional Kilimanjaro, dos días antes de empezar la travesía, mientras se definía lo de la ruta. La tica dice que tuvo contacto con la realidad africana. “En ese lugar conocí lo que es la pobreza en toda su magnitud; ellos viven en un ambiente familiar feliz, pero en el rostro de la gente se refleja la miseria en toda su dimensión; en algunos casos, hombres, niños y ancianos caminan millas para obtener agua de un charco, para ellos un lapicero es como algo mágico y como no hay papel se deleitan escribiendo en sus manos; los confites los sorprenden y hay que enseñarles a comérselos”.

Al ratificarse que la ruta Wester Breach no la abrirían, a Gineth y compañía no les quedó más remedio que utilizar la normal. El grupo escaló con Simon, un alto africano que tiene el récord de más rápido ascenso al Kilimanjaro y que ha subido hasta esa cima en más de 300 ocasiones.

El grupo empezó a escalar el 20 de enero; hicieron la ruta Machame, una de las más panorámicas pero más larga, con 70 kilómetros de recorrido.

A ellos les ayudaron los portes (locales que transportan la carga), que no pueden llevar más de 20 kilos; de la necesidad de estas personas se aprovechan algunas compañías que les pagan solo $1 por día y no les dan tienda o comida, mientras los permisos de escalada tienen un valor de $600.

El primer día llegaron al campamento Machame a 3 mil metros de altura, desde donde se podía apreciar muy lejana la cima del Kilimanjaro y sus glaciales. El 21 de enero subieron hasta el campamento de Shira a 3.840 metros de altura y finalmente salieron del bosque. Encontraron un camino de cuestas grandes y mucha piedra de buen tamaño y un clima de lluvia y frío. Al día siguiente fueron al campamento Lava Tower, desde donde observaron la ruta Wester Breach.

“Cuando llegamos al campamento vimos al frente el muro del Wester Breach grande y empinado, también están los glaciales colgando de las paredes del Kilimanjaro y hay nieve y mucho hielo. Hay un pequeño río que es producto de los glaciales que se están derritiendo y están condenados a desaparecer”.

Con el esposo de Gineth un poco enfermo, al día siguiente tomaron rumbo hasta Karanga, a 3.965 metros.

“El amanecer ahí es precioso. Se ve la sombra de Kilimanjaro en el horizonte y colores muy bonitos”. La parte más difícil fue subir la pared Barranco, porque hay que escalar entre rocas clase tres con lugares un poco expuestos; llegar a Karanga costó siete horas.

El día 24, rumbo a Barrafu a 4.600 metros, los escaladores pudieron observar un caída grande de rocas muy lejos de ellos, lo que les dio una idea de la magnitud de lo que sucedió en esa montaña en enero pasado.

“Viendo eso una se aterroriza; imagínese lo que pudieron sentir esos escaladores a los que les cayó encima ese montón de piedras gigantescas”.

Tras acampar aún más allá de Barrafu, a 4.900 metros de altura, quedaron en posición de ascender a la cima, una travesía que dura ocho horas y de la que hay que volver el mismo día.

“La mayoría de las personas que suben Kilimanjaro no duermen en el cráter, creo que es por miedo a enfermarse de mal de altura, ya que está a 5.790 metros, casi igual que el segundo campamento en Aconcagua (Ruta de los Polacos). Pero para mí la experiencia de pasar una noche en el cráter de Kilimanjaro, a la par de los glaciales de esta montaña que son tan famosos y que en los próximos diez años desaparecerán, era una oportunidad única”.

Fue así como el 25 de enero subieron a dormir en el cráter. “Empezamos a subir debajo de un viento que molestaba mucho; un camino empinado, pero nada del otro mundo, y al que las muchas piedras lo hacen un poco difícil ya que resbala mucho. Eramos los únicos por esa ruta, ya que la mayoría sube por la ruta normal y baja rápido. Me sentí muy bien y fue un día muy diferente a los días tensos de cima de otras montañas, estaba muy serena y no tenía preocupaciones de nada”.

Subieron a la orilla del glacial Rebmann (de lo que queda sin derretirse), que dice Soto aún es grande y de puro hielo. “Pasamos por el lugar que se llama Estela Point a los 5.700, subí a ver el cráter y sus glaciales. Es increíble lo grande que es este cráter que mide tres kilómetros de ancho y dentro tiene torres de hielo de los últimos glaciales de Kilimanjaro”.

Gineth Soto valoró como una experiencia única su paso por los glaciares de camino a la cima. “Eran como grandes torres de hielo azul y se oía el agua corriendo dentro de ellos. Me parecía un sueño ver tanta belleza a mi alrededor y tristeza de pensar que en menos de 10 ó 15 años esto va a desaparecer”.

Y por fin Soto llegó al techo de Africa a las 2 p.m. del pasado 25 de enero y donde, al igual que en las otras dos cimas sacó su compañera inseparable de siempre, la bandera de Costa Rica.

“Estando allá arriba una comprende por qué para los africanos el Kilimanjaro no es solo una montaña, sino el símbolo más importante en su historia de independencia y el porqué del amor y respeto que le tienen a esta montaña. Para el resto del mundo es una cima más, pero para ellos es el Everest de Tanzania.

Ahora Gineth ya piensa en su próxima cima: el Denali, en Alaska, en junio de este año.



Cima de Libertad




Tanzania siempre había sido una colonia del Reino Británico y en 1961, Julius Nyerere, uno de los líderes locales más grandes, se propuso prender una antorcha en la cima de Kilimanjaro.

Julius dijo que esa antorcha “brillaría hasta más allá de las fronteras llevando esperanza donde la esperanza había desaparecido, amor donde solo había odio y dignidad donde solo había humillación”.

Y prendió la antorcha el 9 de diciembre de 1961 con un grupo de escaladores que pusieron la bandera de Tanzania y nombraron la cima como “Uhuru Peak” que significa en swahili (el idioma principal de Tanzania) “La Cima de la Libertad”.

En Tanzania obtuvieron pacíficamente su independencia y Nyerere fue el primer presidente; falleció en 1999, a los 77 años. La idea de la antorcha en la cima es un símbolo de libertad y esperanza en Tanzania.
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